La "cocina gallega" ha sido siempre una cocina sencilla, natural y de producto.
Pretendemos hacer una cocina respetuosa al máximo con la calidad y el sabor del producto.
Las propiedades organolépticas, es decir el propio sabor de los productos y su textura característica, exige no sólo de una excelente materia prima, también exige una esmerada técnica culinaria que evite toda rusticidad innecesaria.
Es decir, una cocina limpia, que no sólo sepa bien, sino que además siente bien.
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