15. 3. El Impresionismo

 
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15. El camino de la modernidad: las artes figurativas en la segunda mitad del siglo XIX.
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15.1. Introducción
 
15.2. La pintura realista.
 
15.3. El Impresionismo.
El Neoimpresionismo
 
15.4. El Postimpresionismo
 
15.5. La escultura de Rodin.
 

A finales del siglo XIX se produce una revolución en el mundo de la pintura. La protagonizan los pintores impresionistas y los postimpresionistas. Su pintura se convertirá en el origen del arte contemporáneo.

Los pintores impresionistas realizan exposiciones al margen de los Salones o Exposiciones Nacionales ya que sus obras eran rechazadas por no atenerse al arte oficial y académico.
En 1863 una exposición paralela fue patrocinada por el gobierno francés. Ese año, los artistas protestaron porque el jurado del Salón había rechazado más de 3.000 obras, mucho más de lo normal. "Deseando que el público juzgue la legitimidad de estas quejas", dijo una nota oficial, el emperador Napoleón III decretó que los artistas rechazados podían exponer sus obras en un anexo al Salón oficial. Es el Salon des Refusés, (Salón de los Rechazados) que incluían pinturas tan famosas como el Desayuno sobre la hierba o Almuerzo campestre de Édouard Manet .

Con estas exposiciones van minando el prestigio y la autoridad de los Salones oficiales. Los movimientos artísticos posteriores terminarán por agrandar la grieta abierta entre el arte oficial y los pintores impresionistas.

Algunas de las características del Impresionismo aparecen por separado en pintores del pasado: Rembrandt, Velázquez, Goya. Turner, Constable, y, ya más cercanos la Escuela de Barbizon y Corot. En todos ellos encontramos la preocupación por la luz, la pincelada suelta y pastosa y los esfuerzos para captar la atmósfera. Pero serán los pintores impresionistas los que articulen todas esas inquietudes.

Los aspectos más revolucionarios de su pintura:

  • Rechazan la pintura de estudio, pintan al aire libre, directamente en la naturaleza. Quieren captar la luz y el color de un instante.
  • La pincelada es rápida, suelta.
  • Rechazan el claroscuro que es sustituido por los contrastes entre colores complementarios.
  • Repiten el mismo tema para captar las variaciones de la luz.
  • Conocen y valoran la teoría de los colores.*
  • Admiran el arte japonés.*
  • La aparición de la fotografía, además de trastocar la concepción tradicional de la pintura, influye en los pintores impresionistas por la instantaneidad que el fotógrafo es capaz de plasmar.
  • El movimiento impresionista está formado por un grupo de artistas que comparten estas características generales aunque luego cada uno evoluciona afirmando su propia visión y personalidad.
  • Manet nunca formó parte del grupo de los impresionistas, pero éstos lo consideraron un modelo a seguir por su ruptura con el arte consagrado de su época.
  • Principales pintores impresionistas:
  • El Neoimpresionismo, Puntillismo o Divisionismo pretende ser una versión científica del impresionismo al llevar al lienzo de forma rigurosa las teorías científicas de Chevreul sobre los colores.
 

*Sus paletas tomaron como punto de referencia las nuevas investigaciones realizadas sobre los colores primarios y secundarios, cargándose así de tonalidades puras, rojo, amarillo, azul. Verde, violeta y naranja. A partir de estas coloraciones el grupo desarrolló una serie de principios destinados a desarrollar una mayor luminosidad y una intensidad colorista, como la alternancia de colores puros con sus complementarios (se obtienen mediante la contraposición de un primario con un color secundario formado por los otros dos primarios). Así, por regla general, el complementario del color verde es el color rojo, el del azul es el naranja y del amarillo el violeta La pincelada «de toque» de colores puros, muy suelta. El pintor asignaba a la retina del espectador la tarea de unirlos de nuevo. Esta forma de pintar hacía que las sombras y los contornos delineados dejaran de existir.

 

 

 

 

*Una de las consecuencias que tuvo la apertura comercial de Japón sobre el mundo del arte fue la llegada y popularización de las estampas japonesas: ukiyo-e. La palabra ukiyo significaba «mundo flotante» en japonés, y el sufijo «e» equivale a «pintura». Representaban escenas cotidianas tratadas informalmente.
Desde el punto de vista plástico, en estas estampas se utilizaban principalmente grandes masas planas de color, con una casi completa ausencia de sombras, una despreocupación por la perspectiva, encuadres asimétricos de las escenas y una gran capacidad de síntesis por parte de los artistas para plasmar los temas.


   

 

Manet

 

La crítica rechazó sus obras y el público además se burlaba de ellas. La razón es que las obras de Manet no seguían las normas a las que público y crítica estaban acostumbrados. Su técnica (soltura de la pincelada, luminosidad del color, etc.) y sus temas, que resultaron escandalosos para la época, hizo que fuera rechazado para exponer en el Salón Oficial, y sus obras se expusieron en 1863 en el Salón de los Rechazados (un salón paralelo autorizado por Napoleón Bonaparte).

En sus obras hay que destacar

  • la importancia de los motivos cotidianos, lo mismo que ya habían hecho los pintores realistas.
  • la variación arbitraria de la perspectiva
  • el uso de colores planos. Renuncia a utilizar el claroscuro.
  • las sombras son sustituidas por manchas de color yuxtapuestas.

Aunque rechaza la tradición académica, su formación parte de maestros como Tziano, Velázquez, Goya...

A Velázquez lo consideraba "el pintor de pintores".

 

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El almuerzo campestre

Manet (1863)

Inspirado en El concierto campestre de Giorgione.

Uno de los más polémicos cuadros de Manet, ya que aparece un desnudo femenino sin justificación aparente. Dos elegantes caballeros y dos damas disfrutan de la naturaleza en un paisaje de gran belleza. Son Victorine Meurent (desnuda), su modelo favorita, el escultor holandés Ferdinand Leenhoof y su hermano Gustave Manet. Es una escena relajada y agradable, con una bellísima naturaleza muerta en primer plano a la izquierda (cesto, panes, mantel, frutas, ropas...).

La modelo posa y es consciente de ello, incluso mira al espectador con descaro, algo increíble para la época. Mientras, la otra dama se entretiene recogiendo florecillas junto al arroyo vestida con una especie de camisón.

 

 

 

Los matices cromáticos son preciosos: gris y negro en los hombres, blanco nacarado en el cuerpo femenino, verdes y ocres en la vegetación. Las figuras están trabajadas como zonas planas de color. No existe relación entre ellas. La profundidad conseguida como en un escenario mediante las bambalinas. Abundan el negro y los contornos modelados sin líneas. El color aplicado a grandes pinceladas planas. No hay volumen. Resulta chocante el contraste entre la desnudez de la dama y los caballeros completamente vestidos; hasta con sombrero.

 

Este cuadro es considerado como el punto de ruptura con el clasicismo imperante en la época y atrajo a los impresionistas en torno a Manet, animándole a pintar más obras transgresoras como ésta.
 
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Olimpia (1863)

Manet

El tema ya contaba con antecedentes en el Renacimiento, (Venus dormida de Giorgione, Venus de Urbino de Tiziano) pero Manet lo interpreta adecuándolo a la modernidad. Para su desnudo no necesitó diosas ni musas como en el Renacimiento y en el Barroco, sino que representaba el desnudo de una mujer que era bastante conocida en París, una mujer de la vida contemporánea. Para captar la realidad y la fugacidad utilizó la pincelada rápida y empastada, rasgo que identificará al Impresionismo. Por ello podría decirse que Manet fue precursor del impresionismo.

Las carnaduras de la mujer desnuda que mira directa y provocadoramente a los espectadores son contrastadas junto a las sábanas y las almohadas por el fondo oscuro, resaltando la atmósfera de íntima sensualidad

La mirada directa de una prostituta era mucho más de lo que la sociedad del momento estaba dispuesta a tolerar.

Esta obra fue realizada por Manet para presentarla en el Salón des Refusés (Salón de los Rechazados) en el citado año de 1863. Sin embargo, no se expuso hasta 1865 en el Salón de París, en donde causó un gran escándalo, ya que aunque el público y la crítica aceptaban los desnudos en obras mitológicas, no era así cuando se trataba de un desnudo realista como éste.
 
 
 
 

Monet

Renoir

Degas

 
 
 
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