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Arquímedes inventor

La pasión de Arquímedes por el estudio llegó a provocarle la muerte. Dice la leyenda que llegaba a olvidarse de comer, absorto haciendo dibujos en la arena de la playa o en las cenizas de la cocina o, incluso, en su propia piel, cuando se ungía con aceite.

Esta imagen contrasta con la de inventor de máquinas de guerra. Sin embargo, como dice Plutarco, su interese por esas máquinas estaba motivado por el hecho de que el diseño era para él un puro entretenimiento intelectual.

Los inventos de Arquímedes son inseparables de sus estudios de mecánica, geometría, hidrostática, óptica..., pero también de su compromiso con su ciudad. De esta manera, su trabajo científico encontró una aplicación inmediata en obras de ingeniería de las que se beneficiaban sus conciudadanos.

Vamos a ver tres artilugios que aparecen en el espéctaculo. En este caso están relacionados con la defensa de Siracusa. Pero también inventó otros muchos artefactos con fines civiles, como el tornillo que lleva su nombre, para las tareas de regadío, sin olvidar la grúa (manus ferrea), que más allá de su uso militar tiene, como bien sabemos, infinidad de aplicaciones.

  • La "manus ferrea"

  • La catapulta

  • El espejo ustorio

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