UN LUGAR COMÚN
Pinturas recientes de Amando en Galería María Prego, enero-febrero 2006,
Vigo
Releyendo el poemario ‘Miniaturas’ de Manuel M. Romón (Vigo, 1987) me
encuentro con este verso “Un lugar común”. Me detengo en él y siento que es
justo lo que mejor define este conjunto de cuadros que presento en esta
exposición. Hablo con su autor y, sí, me autoriza a usarlo como título. Con
Romón me une una ya larga amistad. Él ha escrito sobre mi obra, ha visto
muchos de mis cuadros. Me sorprenden sus comentarios siempre. Y lo que él en
mis cuadros acierta a ver, ciertamente me ayuda y complementa. Gracias por
esa mirada lúcida Manolo.
Estos fragmentos de Naturaleza —todo cuadro es un fragmento de una
cosmogonía personal— tratan de plasmar ‘un lugar común’ un lugar donde los
encuentros se producen; también los desencuentros, las errancias, las
derivas del ser y ¡cómo no! las del sentir.
En toda mi producción plástica hay un sentir el paisaje, un sentir ese lugar
común; común, en la medida en que a todos nos acoge. Podría decir, y digo,
entonces, que ya no hay paraíso al que retirarse dejando atrás el asombro
que nos produce la deriva humana. Es en el lugar común dónde se dirimen
nuestros deseos, nuestros sueños; en definitiva, nuestras posibilidades. Y
de ese lugar común, en estos cuadros, trato de plasmar algunos fragmentos;
próximos unos, de la plaza de Compostela viguesa, lejanos los otros, sus
cielos o firmamentos.
Uno, pues, pinta aquello que le configura, aquello que ocupa su mente.
Conviene recordar aquí lo que dijera Leonardo; nos dejó dicho que “la
pintura es fundamentalmente una actividad mental”; podrá entonces admitirse
una manera torpe de decir cuando algo sí hay que decir; más difícil es
entender un buen hacer cuando nada hay que decir. Lo primero podrá ser Arte,
lo segundo, seguro, nunca lo será.
Un lugar común podría ser el del Arte. Un lugar sin fronteras. Un lugar
común para la Vida.
Amando
Enero, 2006
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